Cada año, miles de personas deciden que Mallorca sea su casa, muchas de ellas alemanas y británicas. Y llegar a una isla (o cambiar de casa dentro de ella) siempre trae papeleo y logística. Si te instalas aquí, esta guía te ordena las ideas para que la mudanza sea lo de menos y disfrutes cuanto antes de vivir en Mallorca.
Lo primero es decidir con cabeza qué merece la pena traer y qué es más fácil comprar aquí. Si vienes de la península o del extranjero, el grupaje (compartir camión con otros envíos) abarata muchísimo el transporte, aunque tarde algo más. Y una vez en la isla, una mudanza local es rápida y sale bien de precio; para cuatro cosas, hasta un porte exprés te resuelve el día.
En paralelo, ve avanzando con los trámites: empadronamiento en tu ayuntamiento, NIE si aún no lo tienes y alta de suministros (luz, agua, internet). El consejo de quien ya ha pasado por ello: consigue una dirección fija cuanto antes, porque casi todo lo demás depende de tenerla.
¿Todavía no tienes casa definitiva o entras en obras? No pasa nada. Guardamos tus muebles unos meses en un almacén seguro y te los llevamos de vuelta el día que estés listo. Así te mudas sin prisas y sin tener el salón lleno de cajas.
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